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Puestos de control fiscal en ruta Misiones.
El gobernador Hugo Passalacqua abrió el 1° de mayo las sesiones legislativas con un anuncio que venían pidiendo hace años miles de empresas misioneras: la suspensión del cobro en los puestos de control fiscal en rutas. Lo que el propio mandatario reconoció que se llama, en forma vulgar, “aduana paralela”.
La medida está formalizada. El Decreto N° 713, publicado en el Boletín Oficial del 4 de mayo de 2026, instruye al Ministerio de Hacienda a implementar un régimen especial, excepcional y temporal que suspende la aplicación de las Resoluciones Generales Nros. 056/2007 y 44/2021 de la Dirección General de Rentas.
“El 95% del padrón queda excluido. Además, las restantes 873 grandes empresas realizarán el pago a cuenta de forma global, digital, mensual y simplificada.” — Hugo Passalacqua, 1° de mayo de 2026
Vigencia: 12 meses, desde el 1° de julio de 2026.
Alcance: 16.500 contribuyentes excluidos de un padrón total de 17.300.
Umbral pyme: hasta $10 millones de pago a cuenta anual en 2025.
Puestos camineros: pasan a verificación de documentación únicamente.
A partir del 1° de julio, las pymes que en 2025 hayan acumulado hasta $10 millones en pago a cuenta quedan automáticamente excluidas, sin necesidad de tramitar nada. Los puestos de El Arco (Ruta 12) y Centinela (Ruta 14) dejarán de cobrar anticipos al ingreso de mercaderías. Pasarán a ser únicamente puntos de verificación documental.
Para las 873 empresas que quedan fuera del beneficio, el régimen se simplifica: el pago a cuenta se vuelve global, digital y mensual.
Aquí está el matiz que importa. La medida es real, pero parcial. El decreto no deroga las resoluciones que dieron vida al sistema: las suspende temporalmente y en forma acotada. El control no desaparece, se redefine.
Los puestos camineros van a seguir existiendo. Seguirá habiendo verificación de documentación comercial y las multas por incumplimiento continúan vigentes. La letra chica de la reglamentación —que el Ministerio aún debe dictar— definirá el alcance real sobre cada contribuyente.
Y más importante: la “aduana paralela” era solo una parte del sistema de presión fiscal que afecta a los operadores económicos de la provincia. El resto permanece sin cambios:
El propio ministro de Economía reconoció que las ventas cayeron entre un 30 y un 40%, producto de una economía nacional que —según sus palabras— “está deprimida”. En ese marco, la medida busca aliviar la carga operativa sobre las pymes y agilizar el tráfico en los accesos a la provincia.
El alivio es real. Pero no es general, y tampoco es definitivo.

